Las adaptaciones curriculares son un ajuste general
de adaptación de la respuesta educativa a las necesidades de cada alumno. Se
trata de medidas de flexibilización de carácter global que afectan a cuestiones
tan variadas como: la organización del centro y el aula, la adaptación de los espacios
y materiales y, en ciertos casos, la adaptación individual de aspectos del
temario de las asignaturas, la forma de aprender y los criterios de evaluación.
La razón de ser de estas medidas no es otra que
satisfacer las necesidades de cada niño y responder a la diversidad que
presentan los alumnos en cuanto a sus intereses, ritmo de aprendizaje,
experiencia previa, etc. Estas necesidades de adaptación, que en un momento u
otro de la escolarización la mayoría de alumnos pueden llegar a necesitar, son especialmente
necesarias en los niños con algún tipo de trastorno del espectro autista.
El proyecto Curricular es el proceso de adecuación
y contextualización del currículo oficial, por un lado a las peculiaridades y
exigencias del contexto socio-cultural del centro y, por otro, a las
necesidades de cada niño en cada una de las etapas educativas.
Es necesario aumentar el número de espacios o
contextos de enseñanza donde los alumnos con autismo puedan aprender y
ejercitar diferentes habilidades. Esta adaptación tiene un doble objetivo:
potenciar los aprendizajes funcionales y contextualizados, al tiempo que se
favorece la interacción social.
Instalación de indicadores sencillos en el aula y
en el centro con el fin de facilitar la localización de los espacios y la
orientación de los alumnos con dificultades, ya que así se potencia su
movilidad y autonomía.
Los objetivos generales de las estrategias
educativas en niños autistas deben estar dirigidos a la consecución de las
siguientes metas:
-Potenciar al máximo la autonomía e independencia
personal de los chicos y chicas.
-Desarrollar el autocontrol de la propia conducta y
su adecuación al entorno.
-Mejorar las habilidades sociales de los alumnos,
fomentando su capacidad de desenvolvimiento en el entorno y de comprensión y
seguimiento de las normas, claves y convencionalismos sociales y emocionales.
-Desarrollar estrategias de comunicación
funcionales, espontáneas y generalizadas.
-Fomentar la intención comunicativa y la
reciprocidad en la comunicación.
-Desarrollar procesos cognitivas básicos como el
pensamiento abstracto, la atención y la memoria.
La metodología de aprendizaje utilizada debe, por un lado,
adaptarse al ritmo y las dificultades en el plano cognitivo, comunicacional y
social del niño y, por otro, incidir en la experimentación y el contacto con
los demás y el entorno, ya que es la mejor forma de romper el hermetismo que
caracteriza a estos chicos y facilitar el aprendizaje funcional. Algunas
acciones metodológicas en esta línea que la experiencia ha demostrado muy
eficaces son:
-El aprendizaje en contextos naturales.
-Tomar los propios intereses del alumno como punto de
partida.
-Prediseño de situaciones que favorecen o desencadenan
actos comunicativos.
-El típico sistema de aprendizaje de ensayo-error no
funciona con niños autistas. -En estos casos, es mejor que el profesor le
facilite los apoyos necesarios para que pueda realizar la tarea y luego se los
vaya retirando poco a poco.
-Prestar mucha atención a la expresión y comprensión de los
estados emocionales propios y ajenos.
-Establecer rutinas y situaciones muy estructuradas.
-Evitar elementos de distracción.
-La organización espacio-temporal también debe estar muy
estructurada, facilitando la predictibilidad y la anticipación.
-Usar agendas para que el alumno pueda tener muy bien
organizado el tiempo, pueda predecir situaciones y le sea más fácil controlar
su conducta.

Que buena información
ResponderBorrarInteresante!
ResponderBorrarGracias por difundir la nota!
ResponderBorrarme parece un tema muy interesante!
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